AMATISTA

La Amatista es una variedad de cuarzo de origen magmático e hidrotermal. Su color violeta se debe al contenido en óxido de hierro y por haber sido sometida a altas temperaturas en su formación. La intensidad del color suele concentrarse en la puntas de los cristales y a veces también puede presentar bandas de cuarzo lechoso.

Los cristales de amatista son piramidales y de un brillo vítreo. Normalmente la amatista se encuentra cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas, llamadas geodas, o también recubriendo superficies o cavidades abiertas, llamadas drusas. También puede encontrarse en forma de cristal individual.

Pertenece al grupo de los silicatos-tectosilicatos, y su dureza es de 7 en la escala de Mohs. La mayoría de los yacimientos de amatista se encuentran en Brasil y Uruguay, donde su datación aproximada es de 160 millones de años.

El nombre de amatista deriva del griego amethustos, que significa «no estar ebrio», ya que en la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia cristiana primitiva.

Se caracteriza por su color violeta, que puede ser más o menos intenso en función de la cantidad de hierro que contenga la piedra.

La amatista es una piedra extraordinariamente poderosa y protectora con una elevada vibración espiritual. Actúa como tranquilizante natural y su serenidad potencia los estados de conciencia y meditación. Ayuda a superar adicciones y bloqueos de todo tipo. La amatista es extremadamente benéfica para la mente, relajándola o estimulándola según resulte adecuado. Cuando meditas, aleja tus pensamientos de lo mundano, orientándolos hacia la tranquilidad y la calma. Mentalmente te ayuda a que te sientas menos disperso, más enfocado y en control de tus facultades. Potencia la asimilación de nuevas ideas y conecta la causa con el efecto.

Con la ayuda de la amatista, el proceso de toma de decisiones se facilita, aportando sentido común e intuiciones espirituales. Calma, sintetiza y ayuda a transmitir las señales neuronales dentro del celebro. Es también de ayuda en caso de insomnio causado por una mente hiperactiva y protege de las pesadillas recurrentes. La amatista potencia la memoria y mejora la motivación haciéndote más capaz de marcarte objetivos realistas. Puede ayudarte a recordar y comprender los sueños y facilita el proceso de visualización.

Equilibra las subidas y bajadas favoreciendo la estabilidad emocional. Disipa la ira, la furia, el miedo y la ansiedad. Al aliviar la tristeza y la pena, ayuda a integrar las pérdidas.

La amatista es un de las piedras más espirituales ya que promueve el amor a lo divino, ofreciéndote vislumbres de tu verdadera naturaleza y potenciando la sabiduría espiritual. Abre la intuición y refuerza los dones psíquicos. Es una piedra excelente para meditar y para estimular Ajna Chakra, el tercer ojo.

Potencia la producción de hormonas, sintoniza el sistema endocrino y el metabolismo. También los emuntorios, encargados de la eliminación y limpieza del cuerpo. Es un excelente limpiador sanguíneo, alivia el dolor y las tensiones físicas, emocionales y psicológicas. Permite soltar tensiones y alivia los dolores de cabeza. La amatista trata el insomnio y aporta un sueño reparador. A nivel sutil, la amatista equilibra y conecta los cuerpos físico, emocional y mental vinculándolos con el espiritual. Limpia el aura y transmuta la energía negativa. Relacionado con Ajna Chakra (sexto chakra o tercer ojo) y Sahasrara Chakra (séptimo chakra o coronilla).

En la actualidad, las mujeres tenemos que enfrentarnos a un gran número de situaciones conflictivas que hacen en muchas ocasiones sentirnos agotadas, cansadas y sin ganas de cambiar rutinas pesadas. La amatista puede ayudarte a sentir que toda esta carga diaria, pesa cada día un poquito menos.

La amatista afecta tanto en el cuerpo de la mujer como en su pensamiento. Cuando el cuarzo presenta un color violeta más oscuro tiene un efecto en la parte física del cuerpo, sin embargo, cuando el cristal es más claro tiene un efecto más energético o emocional.

Cómo limpiar tu amatista:

Puedes poner-la a limpiar bajo la luna llena, previamente puedes limpiarla con una infusión de menta ( cuando ya esté fría) o con agua de mar, si tienes la suerte de estar cerca de él.

Después de limpiarla, deberías enterrarla en el jardín, si lo tienes o una maceta, puedes dejarla allí durante 2 noches y tu amatista ya estará lista para programarla.

Para nosotras:

Para la mujer la amatista es una piedra esencial y mágica ya que gracias a las propiedades del cuarzo cristal refuerza nuestra parte más femenina, haciéndonos sentir una mujer completa, como persona, pareja, madre e hija.

Su doble poder funcional hace que nos ayude a encontrar la estabilidad emocional, con un pensamiento abierto, creativo y constructivo, al mismo tiempo que nos ayudará a reducir dolores musculares como la pesadez en los hombros, a regular y estimular la producción de hormonas e incluso a disminuir el dolor en la menstruación.

Lograrás sentirte una mujer enérgica, segura en las decisiones y con una autoestima alta. Ayudará a disminuir los celos con tu pareja, a sentirte más atractiva y subir el lívido sexual.

Este mineral tiene muchas aplicaciones físicas para la mujer ya que además de potencia la flora intestinal y regular el intestino, fortalecer el sistema inmunológico (aumentar las defensas y limpieza del organismo), dolores reumáticos y el sistema respiratorio, también nos ayuda a:

· Solucionar problemas de piel

· Disminuir el dolor en la menstruación

· Reducir el dolor y la frecuencia de las migrañas

· Fortalecer el aparato reproductor

· Reducción del estrés gracias a su influencia en el sistema nervioso

· Estabilización de nuestras hormonas, potencia glándulas endocrinas

Para vosotros:

La amatista ayuda a los hombres a poder expresar lo que sienten sin miedo y a tener una mayor flexibilidad emocional.

La vibración del mineral os ayuda en nuestro crecimiento interior aportando paz en nuestras preocupaciones diarias, amor en nuestros actos y sabiduría en nuestras decisiones.

Usos terapeuticos:

Para dormir :

Una de las propiedades de la amatista más significativa es ayudar en la relajación corporal y sobretodo mental. La piedra amatista nos ayuda a relajar nuestro sistema nervioso y disminuir así la ansiedad producida por el ritmo de vida que llevamos. No solo nos relaja sino que nos despeja la mente para lograr modificar nuestra vida y cambiar todo aquello que no necesitamos.

Para descansar mejor coloca una amatista debajo de tu almohada o bien muy cerca de tu cama .

Para dolor de cabeza:

Coloca tu amatista en el centro de la frente cierra los ojos y respira conscientemente durante unos 10 minutos, repite el proceso tantas veces como lo sientas.

Para dolores menstruales:

Acercar tu amatista a tu útero y hacer círculos en sentido a las agujas del reloj, después colocar la piedra sobre el bajo vientre durante unos 10 o 15 minutos.

Para mejorar la autoestima:

Dedícate 10 minutos al día, túmbate en un lugar tranquilo y colocas 3 amatistas: una en tu entrecejo, otra en el centro del pecho y la tercera en tu plexo solar, cerca de tu ombligo. De esta forma alineamos nuestros chakras ajna, anahata y manipura, consiguiendo un equilibrio entre nuestro pensar, nuestro sentir y nuestra capacidad de acción. La mente, las emociones y el alma.

El uso prolongado y constante de este ejercicio es garantía de que te sientas mucho más segura y tu vida sea mucho más tranquila y agradable.

Curiosidad:

Amatista proviene de la palabra griega “amethustos” que significa “no estar borracho”. Amethystos o Amatista era considerada en la mitología griega un antídoto para la embriaguez. Por este motivo las copas se hacían con este material para que así no cayeran en los efectos que conlleva estar borracho.

El origen de la amatista está relacionado con la mitología griega. Dionisio, dios del vino, estaba enamorado de Amethystos, una doncella que quería permanecer casta. La diosa Artemisa, escuchó sus peticiones y la transformó en un cristal blanco y puro. Dionisio, enfadado, vertió en esta piedra vino, tiñendo todo de color púrpura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *